El Poder de la Visión
por Alberto Levy | 20 de Noviembre de 2008 | Casos
Muchísimas veces en los últimos años me han preguntado qué es eso de escribir la Visión y la Misión de una empresa o de cualquier organización. Esto lo hemos hecho en muchísimas empresas de casi todos los sectores de la economía y en casi todos los países de América Latina.
Todo empezó en Río de Janeiro, en el Sheraton Hotel de La Gavia, un fin de semana que me quedo en sándwich entre días de trabajo de la semana anterior y de la siguiente. Creo que esto era en 1987. En ese momento, yo estaba trabajando para Hewlett-Packard, contratado por Rui Da Costa, que hoy es un importantísimo ejecutivo superior de la Compañía a nivel mundial. Unos meses atrás, en la Universidad de Stanford, cuando yo todavía vivía en Palo Alto, California, a sugerencia de Rui, me había entrevistado con el profesor Jerry Porras, quien me había dado un montonazo de material sobre Visión y Misión. Vuelvo al Sheraton. Fin de semana. Sol radiante. Pileta. En ese momento, preocupado porque el tema este no fuera un verso teórico, me puse a estudiar el material de Porras y decidí aplicarlo en el caso específico de mi estudio, ya que todavía no me había incorporado a Deloitte. El Estudio era simplemente Alberto Levy Consultores, pero yo tenía el privilegio de que ese equipo profesional estaba integrado por más o menos 30 “boinas verdes” absolutamente de primera tanto en lo técnico como en lo humano. Usando el material, escribí mi propuesta (no mi “proclama”) sobre cómo me imaginaba nuestra Visión y Misión, con el propósito de que ellos, nuestros chicos, la reformularan todo lo que quisieran, ya que debía ser (como digo siempre) Comprendida, Compartida y Comprometida.
Ya en Deloitte, este documento que hoy comparto, lo he empleado para ayudar a muchísimas organizaciones.
Hoy tengo el privilegio de estar con mi querido amigo Gustavo Flores, que está haciendo de tutor de la tesis final de grado de Amalia Giudiceli. Amalita quiere aplicar esta metodología al caso específico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Cuando la termine se las cuento.
Aquí va lo que escribí en Río.
NUESTRA VISION
1. Ideología
Nuestra ideología debe ser la identidad consistente que defina el carácter permanente de nuestra organización. Debe trascender los servicios o productos, los adelantos tecnológicos, las modas de management o quién sea el líder que dirija.
Es más importante saber quiénes somos que hacia dónde vamos, porque hacia dónde vamos puede cambiar en la medida que el entorno cambie.
Nuestra Ideología debe ser crucial para determinar quién forma parte del grupo y quién no. Debe atraer a quienes cuyos valores personales sean compatibles con ella y debe repeler a quienes no lo sean. Hasta puede suceder que alguien nos deje por no compartirla.
Debe ser la liga que mantenga nuestra organización unida mientras crezcamos y evolucionemos. Consiste en nuestros valores centrales y en nuestro propósito.
1.1. Valores centrales
Son nuestros principios guía que no requieren justificación externa sino que tienen valor intrínseco para nosotros. Definen para nosotros qué defendemos y deben pasar permanentemente la prueba del tiempo. Deben ser coherentes con qué creemos cada uno de nosotros. Debe ser lo que nos gustaría enseñar a nuestros hijos con respecto a cómo se debe trabajar y que ellos lo compartan cuando trabajen. Deben ser las ideas que seguiríamos manteniendo aunque no necesitáramos trabajar nunca más. Deben seguir siendo válidos dentro de 100 años. Aunque se transformen en algún momento circunstancial en una desventaja competitiva. Deben ser aquellos que nos gustaría seguir si iniciáramos otra empresa.
Propongo:
1- Lealtad como equipo
2- Compromiso con nuestra capacidad técnica
3- Colaboración mutua en nuestro desarrollo como profesionales, como personas y como grupo
4- Obsesión por que confíen en nosotros en lo técnico y en lo humano
1.2. Propósito
Es nuestra razón de ser. Es nuestra motivación idealista por la que trabajamos. Es el alma de nuestra organización. No es un objetivo, porque los objetivos son logrables pero el propósito no lo es. Debe durar 100 años. Es una estrella guía en el horizonte, siempre perseguida pero nunca alcanzable. Si bien no cambia nunca debe inspirar cambio siempre. Debe ser lo que contemos orgullosos a nuestras familias o a nuestros amigos cuando hablemos de lo que logramos en nuestro trabajo. Debe ser lo que nos haga seguir trabajando aquí aunque no necesitemos trabajar nunca más.
Propongo:
Experimentar la emoción de ayudar a la gente a ser más exitosa por aplicar lo que sabemos.
2. Futuro envisionado
La visión del futuro comprende un objetivo de muy largo plazo, de 10 a 30 años -un vector fuerza- y una visualización de qué sentiremos si fuera alcanzado.
2.1. Vector fuerza
Debe ser grande, audaz, desafiante, energizante, compelente y servir como punto focal que unifique nuestro esfuerzo. Se debe poder decir de 100 formas diferentes, pero siempre significar lo mismo. No es una apuesta cierta ni altamente probable de alcanzar, pero debemos creer que podemos alcanzarlo aunque requiera un esfuerzo extraordinario.
Propongo:
Ser vistos como el grupo más respetado de nuestra especialidad por nuestra capacidad técnica y por nuestra calidad y sensibilidad como personas.
2.2. Visualización
La descripción vívida debe ser una vibrante, comprometedora y específica figura de qué será alcanzar el vector. Pasión, emoción y convicción son los elementos esenciales de la visualización.
Debe responder a interrogantes como:
Si estuviéramos sentados aquí dentro de 20 años, ¿qué nos encantaría ver?
¿Qué se vería como organización?
¿Qué siente nuestra gente en ese futuro?
¿Qué hemos logrado en ese momento?
Si sale un artículo sobre nosotros en la revista Fortune en 20 años, ¿qué dice el artículo?
La visualización debe ser tan excitante por sí misma que debe continuar motivando a toda nuestra gente aunque yo ya no esté.
Propongo
Somos respetados y admirados por nuestros pares. Nuestras recomendaciones se han transformado en tremendos éxitos en el mercado. Tenemos orgullo de nosotros mismos. La mejor gente quiere ser parte de nuestro grupo. A nuestra gente le encanta lo que hace. Es la mejor en lo que hace y trabaja durísimo porque así lo quiere. Tanto nuestros clientes como todos nosotros sienten y sentimos que hemos contribuido positivamente en sus y en nuestras vidas.
NUESTRA MISION
Crear valor para nuestros clientes, ayudamos a clarificar su visión organizacional,
a lograr que sea compartida y comprometida por todos sus miembros,
a potenciar su liderazgo, a desarrollar estrategias innovadoras para sus marcas,
a que se transforme en una organización abierta al aprendizaje,
a sobresalir por la calidad de sus productos y de sus servicios
y a manejar efectivamente el cambio para enfrentar los desafíos de mercados
de alta complejidad competitiva del presente y del futuro.
Muchísimas veces en los últimos años me han preguntado qué es eso de escribir la Visión y la Misión de una empresa o de cualquier organización. Esto lo hemos hecho en muchísimas empresas de casi todos los sectores de la economía y en casi todos los países de América Latina.
Todo empezó en Río de Janeiro, en el Sheraton Hotel de La Gavia, un fin de semana que me quedo en sándwich entre días de trabajo de la semana anterior y de la siguiente. Creo que esto era en 1987. En ese momento, yo estaba trabajando para Hewlett-Packard, contratado por Rui Da Costa, que hoy es un importantísimo ejecutivo superior de la Compañía a nivel mundial. Unos meses atrás, en la Universidad de Stanford, cuando yo todavía vivía en Palo Alto, California, a sugerencia de Rui, me había entrevistado con el profesor Jerry Porras, quien me había dado un montanazo de material sobre Visión y Misión. Vuelvo al Sheraton. Fin de semana. Sol radiante. Pileta. En ese momento, preocupado porque el tema este no fuera un verso teórico, me puse a estudiar el material de Porras y decidí aplicarlo en el caso específico de mi estudio, ya que todavía no me había incorporado a Deloitte. El Estudio era simplemente Alberto Levy Consultores, pero yo tenía el privilegio de que ese equipo profesional estaba integrado por más o menos 30 “boinas verdes” absolutamente de primera tanto en lo técnico como en lo humano.
Usando en material, escribí mi propuesta (no mi “proclama”) sobre cómo me imaginaba nuestra Visión y Misión, con el propósito de que ellos la reformularan todo lo que quisieran, ya que debía ser (como digo siempre) Comprendida, Compartida y Comprometida.
Hoy tengo el privilegio de estar con mi querido amigo Gustavo Flores, que está haciendo de tutor de la tesis final de grado de Amalia Giudiceli. Amalita quiere aplicar esta metodología al caso específico de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Cuando la termine se las cuento.
Aquí va lo que escribí en Río.
NUESTRA VISION
1. Ideología
Nuestra ideología debe ser la identidad consistente que defina el carácter permanente de nuestra organización. Debe trascender los servicios o productos, los adelantos tecnológicos, las modas de management o quién sea el líder que dirija.
Es más importante saber quiénes somos que hacia dónde vamos, porque hacia dónde vamos puede cambiar en la medida que el entorno cambie.
Nuestra Ideología debe ser crucial para determinar quién forma parte del grupo y quién no. Debe atraer a quienes cuyos valores personales sean compatibles con ella y debe repeler a quienes no lo sean. Hasta puede suceder que alguien nos deje por no compartirla.
Debe ser la liga que mantenga nuestra organización unida mientras crezcamos y evolucionemos. Consiste en nuestros valores centrales y en nuestro propósito.
1.1. Valores centrales
Son nuestros principios guía que no requieren justificación externa sino que tienen valor intrínseco para nosotros. Definen para nosotros qué defendemos y deben pasar permanentemente la prueba del tiempo. Deben ser coherentes con qué creemos cada uno de nosotros. Debe ser lo que nos gustaría enseñar a nuestros hijos con respecto a cómo se debe trabajar y que ellos lo compartan cuando trabajen. Deben ser las ideas que seguiríamos manteniendo aunque no necesitáramos trabajar nunca más. Deben seguir siendo válidos dentro de 100 años. Aunque se transformen en algún momento circunstancial en una desventaja competitiva. Deben ser aquellos que nos gustaría seguir si iniciáramos otra empresa.
Propongo:
1- Lealtad como equipo
2- Compromiso con nuestra capacidad técnica
3- Colaboración mutua en nuestro desarrollo como profesionales, como personas y como grupo
4- Obsesión por que confíen en nosotros en lo técnico y en lo humano
1.2. Propósito
Es nuestra razón de ser. Es nuestra motivación idealista por la que trabajamos. Es el alma de nuestra organización. No es un objetivo, porque los objetivos son logrables pero el propósito no lo es. Debe durar 100 años. Es una estrella guía en el horizonte, siempre perseguida pero nunca alcanzable. Si bien no cambia nunca debe inspirar cambio siempre. Debe ser lo que contemos orgullosos a nuestras familias o a nuestros amigos cuando hablemos de lo que logramos en nuestro trabajo. Debe ser lo que nos haga seguir trabajando aquí aunque no necesitemos trabajar nunca más.
Propongo:
Experimentar la emoción de ayudar a la gente a ser más exitosa por aplicar lo que sabemos.
2. Futuro envisionado
La visión del futuro comprende un objetivo de muy largo plazo, de 10 a 30 años -un vector fuerza- y una visualización de qué sentiremos si fuera alcanzado.
2.1. Vector fuerza
Debe ser grande, audaz, desafiante, energizante, compelente y servir como punto focal que unifique nuestro esfuerzo. Se debe poder decir de 100 formas diferentes, pero siempre significar lo mismo. No es una apuesta cierta ni altamente probable de alcanzar, pero debemos creer que podemos alcanzarlo aunque requiera un esfuerzo extraordinario.
Propongo:
Ser vistos como el grupo más respetado de nuestra especialidad por nuestra capacidad técnica y por nuestra calidad y sensibilidad como personas.
2.2. Visualización
La descripción vívida debe ser una vibrante, comprometedora y específica figura de qué será alcanzar el vector. Pasión, emoción y convicción son los elementos esenciales de la visualización.
Debe responder a interrogantes como:
Si estuviéramos sentados aquí dentro de 20 años, ¿qué nos encantaría ver?
¿Qué se vería como organización?
¿Qué siente nuestra gente en ese futuro?
¿Qué hemos logrado en ese momento?
Si sale un artículo sobre nosotros en la revista Fortune en 20 años, ¿qué dice el artículo?
La visualización debe ser tan excitante por sí misma que debe continuar motivando a toda nuestra gente aunque yo ya no esté.
Propongo
Somos respetados y admirados por nuestros pares. Nuestras recomendaciones se han transformado en tremendos éxitos en el mercado. Tenemos orgullo de nosotros mismos. La mejor gente quiere ser parte de nuestro grupo. A nuestra gente le encanta lo que hace. Es la mejor en lo que hace y trabaja durísimo porque así lo quiere. Tanto nuestros clientes como todos nosotros sienten y sentimos que hemos contribuido positivamente en sus y en nuestras vidas.
NUESTRA MISION
Crear valor para nuestros clientes, ayudamos a clarificar su visión organizacional,
a lograr que sea compartida y comprometida por todos sus miembros,
a potenciar su liderazgo, a desarrollar estrategias innovadoras para sus marcas,
a que se transforme en una organización abierta al aprendizaje,
a sobresalir por la calidad de sus productos y de sus servicios
y a manejar efectivamente el cambio para enfrentar los desafíos de mercados
de alta complejidad competitiva del presente y del futuro.









Marcelo Ippolito
20 de Noviembre de 2008 a las 22:52
Es fantastico leer estos principios en los tiempos que corren. El equipo de boinas verdes de AVI consultores tenia por sobre todo Honor y peleaba con arte cada objetivo como se desprende de la introduccion. Veinte años despues los mas jovenes reemplazan el tèrmino Honor por “codigos” que no es lo mismo. La tècnica sin experiencia no supera al arte. AVI hay que reeditar textos y escritos de esa epoca, son imprescindibles. El ciclo se vuelve a repetir.
Fernanda
21 de Noviembre de 2008 a las 9:17
Es buenísimo refrescar dichos conceptos permanentemente ya que las empresas las definen y quedan perfectas en sus manuales o en un cuadrito. Pero lo fundamental es que realmente se apliquen estos conceptos en el dia a dia; algo muy extraño de ver en las organizaciones de hoy.
Gastón Isola - Grupo JM
21 de Noviembre de 2008 a las 10:32
Es importante notar la diferencia entre un equipo en el que se propone y no se proclama, pero también donde la vision y los valores no son un afiche de marketing en las paredes.
Si los miembros no viven y sienten esos valores, no son valores de la organización, sino una etiqueta que queda linda.
Me siento muy reflejado con muchas cosas y me provoca pensar que un afiche puede ser lindo hacia afuera, pero sentir y vivir esos valores son los que te hacen sentir bien, poner lo mejor, y estar orgulloso de participar de un grupo exitoso.
ALBERTO LEVY
21 de Noviembre de 2008 a las 16:05
Gracias Fernanda, Marcelo y Gastón,
Gracias a sus cometarios imagino que Uds. se darán cuenta el valor que tuvo este documento en ese momento y comprobar que, tantos años después esos “boinas verdes”, a pesar de que muchos de ellos hicieron su propia carrera, varios emigraron, otros ya no trabajan mas y algunos siguen conmigo, todos seguimos compartiendo eso que, en ese momento, creímos un sueño posible, pero casi todo fue verdad.
Quiero aclararles que, en realidad lo de bonas verdes fue una forma de escribirlo en el blog, para que la mayoría lo entienda. En realidad el código entre nosotros era “boinas negras”
Esto lo escribo por si alguno de ellos lo lee y no vaya a pensar que estoy tan viejo que perdí la memoria (y si es así, si alguno de Uds. lo lee, nunca se olviden “Nos están esperando”).
Martín Roberts
24 de Noviembre de 2008 a las 14:12
Avi:
En estos tiempos de turbulencia, las empresas que tengan su misión y visión comprendida, compartida y comprometidascuentan con una herramienta invalorable para enfrentar la crisis. Además, van a estar mucho mejor posicionadas cuando pase la tormenta, y van a sacarle una ventaja enorme a los competidores que no la tengan.