Crisis financiera y los mitos del pensamiento mágico que implican creer que es fácil intervenir en las crisis financieras.
por Alberto Levy | 17 de Octubre de 2008 | Cognición
Según la teoría del caos, basada en el planteo fundacional formulado por Poincaré a fines del siglo XIX, sólo puede predecirse el comportamiento de los sistemas dinámicos no lineales para el corto plazo. Toda predicción se basa en un modelo construido por un observador, quien fija las condiciones iniciales e infiere los cursos posibles. Sin embargo, dado que la complejidad de los vínculos entre los elementos intervinientes impide definir las condiciones iniciales con exactitud, cualquier imprecisión en éstas, por más pequeña que sea, puede significar una enorme distorsión en las predicciones inferidas. Dicho de otro modo, como nunca podremos contar con todos los datos (porque siempre puede escapársenos “el aleteo de una mariposa”), nuestros cálculos inevitablemente sufrirán una desviación creciente, al punto de impedirnos “predecir el huracán”.
Las teorías científicas desarrolladas durante el siglo XX (la teoría general de la relatividad, la teoría cuántica y el principio de incertidumbre, entre otros) conmovieron las bases de las concepciones deterministas. De acuerdo con la física cuántica, las partículas más pequeñas son haces de energía (cuantos), cuyo comportamiento es imposible medir o predecir con absoluta certeza. Como observadores, sólo podemos apreciar un resultado y conjeturar cuáles fueron las interacciones de los cuantos que lo produjeron. La física cuántica se vale de un tipo de matemática que permite a los científicos identificar probabilidades emergentes de la dinámica del conjunto de las partículas, no de cada una de éstas. Así, la ciencia comenzó a mostrar que, en su nivel más fundamental, el mundo es un campo energético de conexiones, relaciones e interacción. “Sigmund Freud escribió que la historia de la ciencia es la historia de una progresiva alienación”, recuerda Prigogine (Prigogine, I. (1996). El fin de las certidumbres. Santiago de Chile: Andrés Bello). “Copérnico mostró que la Tierra no está en el centro del universo; Darwin, que somos animales entre otros animales. Y el mismo Freud, que nuestra vida intelectual es consciente sólo en parte. La ciencia, entonces, sería fuente de sucesivas heridas narcisistas. Me parece que la física lejos del equilibrio invierte esa perspectiva. La actividad humana, creativa e innovadora, no es ajena a la naturaleza. Se la puede considerar una ampliación e intensificación de rasgos ya presentes en el mundo físico, que el descubrimiento de los procesos alejados del equilibrio nos ha enseñado a descifrar”.
En síntesis, mientras la teoría del caos describe cómo las potencialidades del cambio dependen de las condiciones iniciales, la teoría de la complejidad trata de dar cuenta de cómo el orden y la estructura surgen de un proceso de adaptación puesto en marcha por la recepción de nueva información desde el entorno, lo que hace ingresar al sistema en un episodio caótico. “La naturaleza nos presenta a la vez procesos irreversibles y procesos reversibles, pero los primeros son la regla y los segundos la excepción”, afirma Prigogine. Y ejemplifica: “Los procesos macroscópicos, como las reacciones químicas y los fenómenos de traslado, son irreversibles. La irradiación solar resulta de procesos nucleares irreversibles. Ninguna descripción de la ecósfera sería posible sin los innumerables procesos irreversibles que en ella se producen. Los procesos reversibles, en cambio, siempre corresponden a idealizaciones: para atribuir al péndulo un comportamiento reversible debemos descartar la fricción, y ello sólo vale como aproximación” (ibidem, p. 25).
La reflexión, en el caso de los SSTCs (Sistemas Sociotécnicos Complejos), tiene especial validez: no hay modo de retornar a las “condiciones iniciales” ni manera de identificarlas a todas. El caos, definido de la manera descripta, no es un contratiempo o accidente excepcional sino la lógica a través de la cual el cambio se inicia y organiza. Es la manera en que la naturaleza y, en particular, los seres humanos crean la extraordinaria diversidad que nos rodea. Mario Bunge en el diario La Nación del 17 de octubre de 2008 nos recuerda “La gente común tiene demasiadas ocupaciones y preocupaciones para ponerse a fantasear, a menos que su ocupación consista en escribir literatura fantástica o ciencia ficción, enseñar microeconomía neoclásica o ejercer el psicoanálisis”.
El que le diga que le puede explicar la crisis actual se la tiene que explicar respetando estas premisas que le estoy contando (de paso pídale que le explique si le va a afectar distinto a los de Leo que a los de Capricornio). Si no lo hace, no le crea.
Fácil de decir. Difícil de hacer. Pero debe ser hecho.









Juan Manuel Graziani
20 de Octubre de 2008 a las 9:10
Avi,
Me encanto el post! Es una explicación muy interesante y conceptualmente robusta.
La incertidumbre es un fenómeno natural y persistente, más aun en una época de crisis e inestabilidad. Por lo tanto, la predicción se convierte en un proceso puramente azaroso.
Es cierto que en este contexto de marcada volatilidad, el desarbitraje de activos abre una inmensa ventana de oportunidades para la obtención de una renta extraordinaria, pero esto ocurre en un entorno donde la estimación resulta casi imposible. La información, ya de por si escasa, se encuentra aún menos disponible y esta todavía mas distorsionada.
Ante esta nebulosa, que cubre hasta el plazo más corto, el humor colectivo (que depende de millones de variables) intenta aferrarse de cualquier indicio de cambio de tendencia y, consecuentemente, salta del optimismo al pesimismo en cuestión de horas. Así, en las ultimas semanas, se ha pasados reiteradamente del colapso mundial al fin de la crisis y de esta nuevamente al colapso. En igual sintonía, los especuladores han ganado y perdido millones de dólares en cuestión de minutos, moviéndose tan desorientadamente como un inexperto que recién incursiona en el mercado bursátil.
En síntesis, nadie sabe cuando y como culminará la crisis: Toda hipótesis al respecto es pura especulación.
Marcelo Ippolito
20 de Octubre de 2008 a las 11:53
Excelente explicaciòn. Las crisis son como los movimientos teluricos: sabemos que se van a producir, procesamos datos de sensores y nos aproximan en el tiempo pero nunca podemos predecir exactamente el momento del terremoto.
Estanislao Torres
20 de Octubre de 2008 a las 18:44
Hola, necesitaría saber en cual de sus libros o escritos publicó la frase que está escrita abajo con el objeto de citarlo, ya que estoy escribiendo un libro de casos prácticos para la materia Administración en la Universidad Siglo 21.
Agradeceré muchísimo la respuesta.
“En un avión lo que vuela no es el fuselaje, o los motores, o los aviadores, o la tripulación, o la cola, etc. Lo que vuela es el todo. Si alguna de las partes mencionadas no cumple su cometido, el vuelo no será un buen vuelo”
ALBERTO LEVY
28 de Octubre de 2008 a las 13:59
HOLA ESTANISLAO
NO ME ACUERDO DÓNDE LO HICE POR PRIMERA VEZ, PERO SE PUEDE MENCIONAR ESTE BLOG Y NO HAY PROBLEMA
GRACIAS!
Claudia Hardaman
08 de Noviembre de 2008 a las 18:32
Respecto a la consulta de Estanislao Torres, le comento que en libro “Liderando en el infierno” La competitividad de empresas, clusters, ciudades - Editorial Paidós - Edición 2003, Capítulo 6, página 159, párrafo 3, el Dr. Alberto Levy ha citado la frase que menciona casi textualmente:
“Recuerde que lo que vuela es el avión. No vuela ni el ala ni el timón ni las turbinas ni las computadoras ni los radares ni el piloto ni ninguna de sus partes. Lo que vuela es el avión, el sistema, la interrelación.
Esto nos lleva a la apasionante aventura de intentar el abordaje de la crisis internacional considerando la mayor cantidad de variables en juego, sabiendo de antemano que alguna escapará de nuestro alcance y de todas maneras, el sistema encontrará una nueva organización a su debido tiempo.
LUIS NOYA
25 de Noviembre de 2008 a las 22:49
ALBERTO, LO FELICITO. ACABO DE PRESENCIAR UNA CHARLA SUYA REALIZADA EN CAMBADU (MONTEVIDEO), Y ME SORPRENDIO SU EXPRESION, CLARIDAD Y LA EMOTIVIDAD QUE LE PONE A SU LOCUCION LO QUE HACE QUE UNO SE QUEDE CON GANAS DE SEGUIR ESCUCHANDOLO Y APRENDIENDO. UN SALUDO GRANDE Y ESPERO PODER PONERME AL TANTO DE SUS LIBROS Y TRABAJOS.