Sorpresa y vulnerabilidad
por Alberto Levy | 04 de Julio de 2008 | Competitividad
Comenzando nuestra aproximación al análisis del contexto inmediato de la empresa, es necesario que nos refiramos a los cambios en el escenario tecnológico. Esta dimensión es conveniente verla como el puente principal que liga el contexto general con el contexto inmediato. En lo que a competitividad organizacional se refiere, este es el “atractor” principal de las grandes transformaciones.
Es tal el impacto de la dinámica de innovación de la tecnología que sería un error considerar esa dinámica como del escenario general exclusivamente. Podríamos creer que no tiene que ver con nuestra empresa. También sería un error pensar que habrá grandes diferencias en cuánto impactará esa dinámica en un sector o en otro. Los impactos serán seguramente muy parecidos en casi todos los sectores. El problema es que el timing de esos impactos es cada vez más rápido.
Las reglas competitivas del mercado mundial están siendo re-escritas en estos momentos. Pero todos sabemos que el gatillo fundamental de esta transformación es la tecnología y no la política. Hasta numerosísimas de las empresas más conservadoras y tradicionales están redefiniendo sus mercados como resultado de la fertilización de los desarrollos de la informática con los de las telecomunicaciones.
Para muchas empresas resultará una condición básica de supervivencia la capacidad que tengan para seguir lo más cerca posible estos cambios.
Esto marca la necesidad de desarrollar sistemas de monitorización del contexto que permitan detectar cómo se puede filtrar el cambio tecnológico repentino en su sector.
Resulta particularmente importante controlar las tecnologías sustitutivas de las que la empresa emplea, ya que los costos de innovar pueden ser muy importantes, pero los costos del riesgo de no innovar pueden ser mayores.
Muchas veces al trabajar con un cluster completo hemos comprobado que no se tienen en cuenta los productos o las tecnologías sustitutivas. Por ejemplo, al desarrollar el cluster del Acero en Ecuador, para muchos usos finales se tuvo en cuenta la rivalidad competitiva que significaba el Aluminio.
La tecnología puede hasta redefinir las fronteras de los sectores económicos. Puede hacer que firmas que no competían directamente hasta ayer, queden enmarcadas dentro de las fronteras de un mismo mercado. Puede suceder que lo que era hasta ayer un mismo mercado se fragmente en muchos segmentos pequeños pero especializados. Si no consigo constantemente hacer esta apreciación de la situación, el resultado será sorpresa, vulnerabilidad y colapso.

















Juan Manuel Graziani
08 de Julio de 2008 a las 11:40
Efectivamente el ritmo del avance tecnológico es tal que hasta incluso aquel que decide adoptar nueva tecnología, pero se demora en su implementación, quedará en el camino. Consecuentemente, la empresa moderna exige una gran cuota de flexibilidad, de manera de poder adaptarse a condiciones sumamente cambiantes. La flexibilidad debe atravesar a toda la empresa pero comienza en los altos mandos quienes deben estar alerta a los cambios tecnológicos y atentos a la evolución de su tendencia. Si se esta atento, la sorpresa se convierte en oportunidad y la empresa gana una habilidad distintiva que le permite diferenciarse de sus competidores, ya sea en materia de calidad del producto, en términos de costos, etc.
La empresa debe innovar aun sabiendo que es inevitable que será copiada. Si sus competidores no buscan la manera de adoptar esa tecnología, es señal de que la innovación ha fracasado. El innovador exitoso sabe que será copiado y consecuentemente no resulta una sorpresa. Sigue el flujo inevitable (y cada vez más veloz) y busca la oportunidad para seguir innovando en un contexto de cambio continuo y de de lucha encarnizada por una rentabilidad diferencial.