No entendemos que no entendemos
por Alberto Levy | 23 de Julio de 2008 | Estrategia
La inteligencia de un sistema humano organizado para lograr objetivos requiere la búsqueda continua de muchas alternativas (pensamiento divergente), en lugar de la preocupación por encontrar la solución única y óptima (pensamiento convergente).
La competitividad requiere que sea “sistémica”. Esto es, responsabilidad de todos y de cada uno. En la descripción de tareas de cada cargo del organigrama debería figurar la responsabilidad que ese cargo tiene en la protección y mejora de la competitividad de la organización. Pero también —y fundamentalmente— la competitividad es resultante de la interacción entre esos cargos. Lo interdisciplinario. Lo interfuncional. Y lo internivel. Es la organicidad en lugar de la organización. Esto sirve para tener muchos puntos de vista diferentes ante el mismo problema. Ésto es “pensamiento divergente”.
¿Cómo son de frecuentes en su empresa este tipo de actividades?
¿Qué actitud se toma ante los disidentes?
¿Cómo se premia la generación de ideas?
¿Quiénes y cuántos provocan la cultura patológica del “Si Señor”?
¿Se busca a cualquier costo el consenso o se acepta la “tensión creativa” para no quedar obnubilados por nuestras propias decisiones?
¿Qué pasa cuando alguien tomó una decisión que fracasó?
- La empresa es un sistema de aprendizaje continuo.
La competitividad implica la preocupación por disponer de grupos semiautónomos de resolución de problemas como para asegurar que los individuos, los grupos y las máquinas hagan sólo lo que sepan hacer bien.
Pero como todo cambia cada vez más fuerte y cada vez más rápido, los hombres, los grupos y las máquinas no pueden dejar de aprender. Innovar depende de aprender.
Porque si no, dejan de hacer las cosas bien.
Aprender significa detectar lo que cambió y lo que va a cambiar y disponer de las habilidades y capacidades de innovar para lograr los objetivos a pesar o gracias a esos cambios.
Pero aprender también significa saber si hay que seguir persiguiendo esos objetivos y no otros.
En el nivel superior de la inteligencia humana, aprender significa aprender a aprender. Saber cómo saber cómo.
Y aprender significa olvidarse de cosas que sabíamos pero que ya no nos sirven. Esto es desaprender (y esto a los seres humanos nos duele).
Y aprender significa pensar que nunca podemos conocer la realidad objetiva porque el “conocer” es una actividad subjetiva.
Que lo que tenemos en la mente son sólo percepciones o representaciones de la realidad pero que no necesariamente esas percepciones y representaciones coinciden exactamente con la realidad objetiva. Que la realidad la construimos en nuestra mente.
Que esto es lo que nos hace ver a los demás como héroes o como idiotas, como queridos o como detestados.
¿Cómo puedo yo saber que usted me entendió?

















Juan Manuel Graziani
24 de Julio de 2008 a las 10:21
Cada vez mas interesantes los post!
Como siempre coincido con lo postulado. Dado que el mundo es demasiado complejo, su comprensión nunca será total, por lo que la realidad concebida es subjetiva. Consecuentemente, solo será una construcción de la realidad, que siempre puede ser ampliada y mejorada. Así, aprender a aprender es una actividad fundamental para el ser humano, ya que es el camino por el cual puede ir puliendo la realidad subjetiva en la que vive y, de esta forma, mejorar su comprensión del mundo.
Marcelo Ippolito
24 de Julio de 2008 a las 12:42
Entendi perfectamente!. En lo personal me cuenta mucho desaprender porque en el mundo cambiante actual no se cuando puedo necesitar lo que ya se pero no uso. Hace un rato limpie el PC de aquellos archivos antiguos inmoviles por mas de 2 años. Gane espacio y velocidad. Puede que por ese lado empiece a entender el mensaje.